El autotransporte en México cerró 2025 en un entorno marcado por protestas en carreteras de alcance nacional, una contracción en la industria de vehículos pesados y una intensa actividad institucional orientada a redefinir la agenda operativa, regulatoria y tecnológica del sector de carga y pasaje.
Durante las últimas semanas de 2025, organizaciones de transportistas y productores agrícolas realizaron megabloqueos en carreteras federales, accesos urbanos y cruces fronterizos en más de 20 estados del país.
Las movilizaciones incluyeron cierres en vías estratégicas, aduanas y corredores logísticos, con impactos directos en el tránsito de mercancías y en la operación del comercio exterior.
Las demandas se centraron en mayores condiciones de seguridad en carreteras, mejores esquemas laborales, eliminación de cobros irregulares y atención a marcos regulatorios como la Ley de Aguas Nacionales, que incide en la actividad agrícola y logística.
Los bloqueos se extendieron por varios días y provocaron congestión vial, retrasos en entregas y afectaciones económicas tanto al transporte terrestre como al comercio transfronterizo con Estados Unidos.
Aunque tras semanas de diálogo se alcanzaron acuerdos iniciales con autoridades para reducir las protestas, las organizaciones transportistas mantuvieron advertencias sobre nuevas movilizaciones ante la falta de soluciones estructurales.
Contracción del mercado de vehículos pesados
En este contexto, la industria de vehículos pesados profundizó su desaceleración. Entre enero y noviembre de 2025, las ventas al mayoreo disminuyeron 53.4%, con 27,175 unidades, frente a 58,331 unidades del mismo periodo de 2024, de acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
El segmento de carga registró una caída de 54.0%, con 22,932 unidades, mientras que el de pasaje retrocedió 49.9%, al colocarse 4,243 unidades.
La producción acumulada también presentó una reducción relevante: en los primeros once meses del año se fabricaron 126,407 vehículos pesados, lo que representó una baja de 36.0% frente a las 197,597 unidades producidas en el mismo lapso de 2024.
De ese total, 123,372 unidades corresponden a carga (-35.2%) y 3,035 a pasaje (-57.6%).
Las exportaciones sumaron 103,404 unidades, una disminución de 30.5% respecto a las 148,802 unidades del periodo comparable del año anterior.
Estados Unidos concentró 97,582 unidades, con una caída de 31.3%, manteniéndose como destino de más del 80% de los vehículos pesados exportados desde México.
Otros mercados como Canadá, Colombia, Perú y Chile registraron crecimientos marginales, aunque con volúmenes limitados.
A este escenario se añadió la importación de vehículos pesados usados, que entre enero y septiembre alcanzó 18,949 unidades, una reducción anual de 19.4%. No obstante, el ratio se elevó a 69.5 vehículos usados por cada 100 nuevos, el nivel más alto desde 2018.
La ANPACT señaló que esta tendencia presiona la seguridad vial, el medio ambiente y la competitividad de la industria formal. “La recuperación del mercado requiere condiciones regulatorias, financieras y de renovación de flota que permitan reactivar la producción y el comercio del sector”, ha señalado la ANPACT.
Relación con Estados Unidos y retos transfronterizos
La relación del autotransporte mexicano con Estados Unidos continuó marcada por una alta dependencia comercial, tensiones regulatorias y retos logísticos, pues más del 80% de las exportaciones de vehículos pesados fabricados en México tuvieron como destino ese país, manteniendo al sector expuesto a su evolución económica y regulatoria.
En la operación diaria, el transporte transfronterizo enfrentó retrasos recurrentes en cruces como Nuevo Laredo, Ciudad Juárez y Tijuana, derivados de revisiones más estrictas, bloqueos carreteros y saturación aduanera. Dichas condiciones incrementaron costos logísticos, afectan la puntualidad de las cadenas de suministro y obligaron a rediseñar rutas, horarios y esquemas binacionales de operación.
A ello se sumaron nuevos requerimientos operativos, como la exigencia de dominio del idioma inglés para operadores que cruzan la frontera, lo que incrementó los retos de capacitación y profesionalización del capital humano.
Pese a estas dificultades, el autotransporte mantuvo su papel estratégico en el nearshoring, sosteniendo el flujo de mercancías industriales, automotrices y agroalimentarias hacia Estados Unidos.
Distintos organismos del sector coincidieron en que fortalecer infraestructura fronteriza, agilizar procesos aduaneros y garantizar seguridad en corredores logísticos será determinante para consolidar a México como plataforma exportadora en América del Norte.
Eventos estratégicos y agenda sectorial
En medio del entorno económico adverso, el sector impulsó una amplia agenda de eventos, como Expo Transporte ANPACT 2025, realizada del 12 al 14 de noviembre en Guadalajara, que reunió a 73,122 visitantes y 660 marcas, consolidándose como la mayor edición del evento, donde se llevaron a cabo más de 110 paneles técnicos enfocados en tecnologías limpias, descarbonización, seguridad y financiamiento, además de la entrega del distintivo Hecho en México a fabricantes y proveedores.
El Foro Nacional de Transporte de Mercancías 2025, organizado por la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) en Playa del Carmen, reunió a directivos de flotas privadas, fabricantes, proveedores tecnológicos y autoridades, en el marco del 30 aniversario del organismo, liderado por Alex Theissen y Leonardo Gómez, dirigentes de la ANTP.
Los paneles colocaron en el centro del debate la telemetría, la gestión inteligente de flotas y la coordinación público-privada como factores importantes para la competitividad logística.
La Convención Nacional CANACAR 2025, celebrada del 1 al 5 de octubre en Cancún, incluyó llamados para ampliar el “Plan México” con incentivos fiscales, como la deducción inmediata del 86% del valor de vehículos nuevos, ante la caída de ventas.
Renovación gremial y perspectivas
En 2025, la CANACAR vivió un proceso de renovación interna, pues candidatos como Augusto Ramos impulsaron propuestas de capacitación nacional ante el déficit de operadores y una mayor coordinación con autoridades para agilizar licencias y trámites.
Ramiro Montemayor García, vicepresidente general del organismo, subrayó la necesidad de fortalecer la unidad gremial, avanzar en renovación de flotas, seguridad carretera y transición energética.
Por su parte, Rómulo Mejía Durán, delegado de CANACAR en Monterrey, planteó una agenda enfocada en innovación tecnológica, digitalización de procesos y competitividad internacional del autotransporte mexicano.
Agenda hacia 2026
- Seguridad en carreteras y protección a transportistas
- Incentivos fiscales y renovación de flotas
- Adopción de tecnologías limpias y movilidad sustentable
- Diálogo permanente entre autoridades, asociaciones y empresas
Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn


