El líder del PRI, Alejandro Moreno, afirma que la Ley Maduro, con la que se piensa reformar el sistema electoral, alterará de forma radical el acceso al poder y tendrá consecuencias económicas.
Llama la atención que el Fondo Monetario Internacional (FMI), en sus proyecciones para 2026, ponga en la misma canasta a México y Venezuela entre los países que tendrán crecimiento débil.
Ambos países terminaron 2025 con un crecimiento cercano al 0.5 por ciento, muy por debajo de su potencial, y para 2026, para nuestro país el organismo espera un ligero rebote y una caída para la nación sudamericana.
México, en estos años, a partir de un cambio de régimen, ha transitado hacia el debilitamiento de las instituciones, anulando contrapesos, siendo el siguiente paso avanzar en una reforma electoral que debilitaría a la oposición.
Tal es el planteamiento del líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien establece que la reforma en ciernes prepara el terreno para que el gobierno pueda intervenir en el corazón de la democracia: las reglas para acceder al poder.
El tricolor ha llamado a esa reforma la Ley Maduro por todo lo que pasó en el país sudamericano con el chavismo, donde se pretende alterar la naturaleza de los árbitros electorales, y donde, bajo el disfraz de democratizar su elección, lo que derivará es en politizar a quienes deben ser imparciales.
Moreno Cárdenas señala que habrá que sumar la posible desaparición de los órganos electorales locales, centralizando las elecciones con el argumento de generar ahorros que llevarán a elecciones frágiles, conflictos y, por ende, la pérdida de legitimidad en los procesos que terminarán por debilitar una maltrecha confianza en el país, que ya encara sus primeras consecuencias con la toma del Poder Judicial.
Ante tal escenario, el presidente del tricolor advierte que será muy difícil generar un ambiente que propicie mayor inversión, donde el desencanto de la población será mayor en 2027 y 2030 por el bajo o nulo crecimiento; de ahí el interés de intervenir en las elecciones. De ese tamaño son las similitudes de México con Venezuela, las mismas que ya advierte en lo económico el FMI, y en lo político, la voz más sonora en la oposición.
La ruta del dinero
Hay gastos que se vuelven invisibles por repetición. El consumo de agua para beber es uno de ellos. Estimaciones basadas en análisis de Profeco, de Iván Escalante, indican que una familia puede destinar alrededor de 7 mil 776 pesos al año bajo el esquema tradicional de compra. Más allá del monto, el costo está en la operación: coordinar entregas, mover envases de hasta 20 litros, destinar espacio y resolver imprevistos cuando el suministro se agota.
Este patrón comenzó a contrastar con una lógica más cercana a la eficiencia. En lugar de administrar un producto, los consumidores han optado por esquemas de servicio como bebbia, división de Rotoplas comandada por Guillermo Aguado, que conlleva un modelo de suscripción con respaldo tecnológico, mantenimiento incluido y reemplazo automático de cartuchos. Además de garantizar disponibilidad inmediata, ofrece agua purificada mediante sistemas que eliminan microplásticos y microorganismos, incluidas bacterias coliformes presentes en heces fecales, un nivel de seguridad que los medios tradicionales no garantizan…
Nada que Sergio “Checo” Pérez, con su regreso a la Fórmula 1, no solo competirá en las pistas, también en el creciente negocio de bebidas energéticas. El corredor jalisciense será desde este año la imagen de H2O Power, que produce Onili Business Development, la firma hidrocálida que comanda Omar Estrada, y que busca competir con Red Bull.
H2O Power es una bebida innovadora dirigida a deportistas que, además de hidratar, ofrece energía con ingredientes como yerba mate y guaraná. En la estrategia de Onili destaca la distribución en gimnasios, clubes deportivos, canchas de pádel y otros espacios. En la parte internacional, el primer objetivo es el mercado de Estados Unidos, siendo la primera escala el estado de Texas.
Por Rogelio Varela / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn
