Una alerta emitida por la Federal Aviation Administration (FAA) encendió focos amarillos sobre el Pacífico oriental al advertir una “situación potencialmente peligrosa” en cinco espacios aéreos que se extienden desde México hasta Ecuador, incluyendo Panamá y Colombia.
No se trata de una prohibición, pero sí de un recordatorio incómodo: los cielos también reflejan las tensiones geopolíticas.
El aviso, dirigido exclusivamente a aerolíneas civiles estadounidenses, señala actividades militares que podrían interferir con la operación aérea regular, por parte de la FAA, que recomendó evitar determinadas regiones y optar por rutas alternas, una instrucción que suele leerse con atención especial en cabinas y centros de control.
Fernando Gómez Suárez, analista en la industria aérea, subraya que este tipo de notificaciones “no son inusuales” y ya han sido emitidas en otras regiones del mundo.
“Sin ser alarmistas ni minimizar la situación, la seguridad operativa de las aeronaves debe ser siempre el eje central en la aviación”, afirmó.
Para el especialista, el momento es oportuno porque está reforzando la coordinación binacional y no apunta a un riesgo inmediato, sino a escenarios donde la información incompleta puede volverse un factor crítico en vuelo.
Avisos en código aéreo
El corazón técnico del mensaje es el Notice to Airmen (NOTAM), un boletín estandarizado que cualquier piloto puede interpretar.
En ese caso, explica que las aeronaves estadounidenses pueden desactivar sus localizadores por razones tácticas o estratégicas, dificultando su detección por radares civiles.
Ese detalle explica la cautela y, de hecho, Gómez Suárez advierte sobre una posible “desconexión o interferencia” que afecte la comunicación entre aviones comerciales, radares y aeropuertos, especialmente en corredores de alto tránsito.
Aun así, el analista es claro en que “actualmente se puede decir que es seguro volar”.
El punto crítico es garantizar que la seguridad operativa se mantenga mediante coordinación constante entre autoridades aeronáuticas y militares, así como con la industria comercial.
El mensaje técnico, leído fuera de contexto, puede generar ruido dentro del sector, donde se interpreta como una maniobra preventiva más que como una señal de crisis.
Mensaje político claro
Desde el frente político, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso de especulaciones.
La gobernante morenista descartó que la alerta implique sobrevuelos militares de los Estados Unidos en territorio nacional y precisó que las operaciones reportadas ocurren en aguas internacionales.
“El espacio aéreo mexicano es seguro”, sostuvo.
Sheinbaum añadió que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) mantiene comunicación directa con la FAA y aclaró que se trata de medidas similares a otras emitidas previamente en el Caribe.
La SICT fue más enfática en un aviso donde dijo que esa alerta tiene “carácter preventivo” y que “no existen implicaciones operativas ni restricciones para México, ni para aerolíneas u operadores mexicanos”.
En el tablero aéreo, la alerta no cambia las rutas mexicanas, pero sí recuerda que, incluso a 35 mil pies de altura, la estabilidad nunca se da por sentada.
Por Edna Herrera / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn


