Cadena de frío, clave para las exportaciones alimentarias de México

México se ha consolidado como una de las principales potencias agroalimentarias del mundo, pero no sólo produce alimentos para su mercado interno; también abastece a consumidores de todo el mundo. Cada día, productos como aguacate, berries, carne de res, cerdo y productos pesqueros son exportados a Norteamérica, Europa y Asia, una dinámica que ha convertido al sector agroalimentario en uno de los más estratégicos para el país.

La clave está en la infraestructura que conecta la producción con los mercados, pues detrás de cada alimento que cruza fronteras existe una cadena de frío eficiente que permite preservar su calidad, mantener su valor comercial y fortalecer la competitividad del país.

De acuerdo con Emergent Cold LatAm, operador especializado en almacenamiento y logística con temperatura controlada en América Latina, la conversación sobre competitividad agroalimentaria suele enfocarse en producción y exportaciones, pero pocas veces en la infraestructura que permite preservar calidad y valor comercial a lo largo de toda la cadena de suministro.

“La cadena de frío suele verse como una necesidad operativa, cuando en realidad es una infraestructura económica estratégica. Así como las carreteras, los puertos o la energía, permiten el funcionamiento de otros sectores. La infraestructura de temperatura controlada es fundamental para garantizar el abastecimiento de alimentos, fortalecer exportaciones y minimizar perdidas, todo ello respaldado por operaciones con estrictos controles de seguridad y calidad para garantizar la integridad de los productos. Es lo que denominamos Cold Economy o Economía del Frío", señaló Juan Pablo Benitez, director-general de Emergent Cold LatAm en México y Caribe.

La importancia de esta infraestructura tiene implicaciones económicas directas. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en México se pierden o desperdician aproximadamente 20.4 millones de toneladas de alimentos al año, equivalentes a cerca del 34% de la producción nacional, con un impacto económico superior a 400 mil millones de pesos.

Para los productores, esto representa una pérdida directa de producto; para los exportadores, un mayor riesgo de incumplimiento de contratos internacionales; y para supermercados y consumidores, una menor disponibilidad de alimentos frescos y mayores costos.

Parte de estas pérdidas ocurre a lo largo de la cadena de suministro. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que, a nivel global, alrededor del 14% de los alimentos se pierden entre la cosecha y las etapas de distribución, mientras que otro 17% se desperdician en la comercialización y el consumo final.

La necesidad de fortalecer la cadena en frío y la infraestructura de transporte para alimentos seguirá creciendo. De acuerdo con Mordor Intelligence, el mercado de logística en frío en México alcanzará un valor estimado de 7 mil 390 millones de dólares en 2026 y mantendrá una tasa de crecimiento anual compuesta de 4.9% hasta 2031, impulsado principalmente por el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias y mayores exigencias sanitarias y de trazabilidad.

A pesar de ello, persisten desafíos importantes. La infraestructura de almacenamiento refrigerado continúa concentrándose principalmente en las regiones Centro, Bajío y Norte del país, mientras que la región Sur continúa enfrentando limitaciones de capacidad y conectividad logística. Además, México cuenta con 15 millones de metros cúbicos de almacenamiento refrigerado, una cifra considerablemente menor a la de Estados Unidos, que supera los 130 millones de metros cúbicos.

A esto se suma el hecho de que, de los 176 almacenes refrigerados registrados en México, sólo el 39% pertenece a operadores logísticos especializados, lo que dificulta la estandarización de procesos y la adopción de tecnologías avanzadas.

Juan Pablo, de Emergent Cold LatAm, destacó que la competitividad agroalimentaria de México no dependerá únicamente de cuánto produce o exporta el país, sino también de la infraestructura que le permita preservar valor, reducir pérdidas y responder a una demanda cada vez más compleja.

Actualmente, la empresa cuenta con una capacidad instalada de 36 almacenes de múltiples temperaturas en México, incluyendo dos nuevas instalaciones en Monterrey y Guadalajara inauguradas en 2025, con inversiones de 50 y 30 millones de dólares, respectivamente.

Estas inversiones forman parte de una estrategia orientada a fortalecer la capacidad logística necesaria para acompañar el crecimiento de las exportaciones, reducir riesgos operativos y contribuir al desarrollo de cadenas de suministro adecuadas para la economía alimentaria mexicana.

 

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