La sucesión en la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) comenzó este miércoles con una señal inequívoca de que la presidencia del organismo se disputará en una contienda altamente competida.
Este miércoles 14 de enero, tres aspirantes obtuvieron la validación formal de sus registros, activando un proceso que pone en juego no solo el control de la Cámara, sino la orientación política de uno de los sectores más estratégicos de la economía mexicana.
Desde temprana hora, la sede nacional de CANACAR, en Pachuca 188, colonia Condesa, recibió a los contendientes.
Augusto Ramos Melo, vicepresidente de Grupo Rame; Rómulo Mejía, de Transportes Rodemu, y Ramiro Montemayor, directivo de Transportes Monro, cumplieron con el trámite que los coloca en la ruta hacia la presidencia del Consejo Nacional Directivo para el periodo 2026-2027.
Pulso inicial
Aunque los tres registros avanzaron conforme al calendario oficial, el de Ramos Melo destacó por su despliegue político-empresarial, al llegar primero y acompañado por al menos un centenar de transportistas provenientes de distintas regiones del país.
La imagen no fue casual: en un sector donde la representación se mide en presencia territorial, el respaldo visible se convierte en capital político.
La Comisión de Asuntos Electorales validó su planilla, “Hechos que dan resultados”, tras revisar la documentación requerida dentro del plazo fijado entre las 9:00 y las 18:00 horas.
Con ello, Ramos Melo quedó formalmente habilitado para competir en una elección que se definirá en la Asamblea General Ordinaria de CANACAR 2026.
Sector bajo presión
CANACAR agrupa a un sector que mueve más del 80% de la carga terrestre del país y es fundamental para la movilización de 100 ramas industriales, una cifra que explica por qué la elección trasciende lo interno.
Seguridad carretera, costos operativos, regulación y una relación cada vez más compleja con los Estados Unidos colocan al autotransporte en el centro de la discusión económica de México, donde hay más de 100 mil transportistas.
En ese contexto, la competencia entre tres candidatos anticipa un proceso que irá más allá de la formalidad estatutaria, porque la definición se trasladará a 50 elecciones delegacionales, un mecanismo que suele exhibir con crudeza los equilibrios reales de poder dentro de la Cámara.
Agenda de poder
Ramos Melo ha construido su propuesta sobre una agenda que busca reposicionar al autotransporte como interlocutor permanente frente al gobierno y en las mesas del comercio exterior en las negociaciones del T-MEC.
Parte de su planteamiento se encuentra la seguridad carretera, armonización de la legislación de movilidad, digitalización de procesos e infraestructura logística.
“Es fundamental que el autotransporte esté presente de manera permanente en los espacios donde se toman decisiones que impactan al sector, particularmente en la relación comercial con Estados Unidos”, afirmó.
El mensaje apunta directamente al entorno del T-MEC, donde los cruces fronterizos y la competitividad logística se han vuelto factores complejos.
Reordenamiento interno
Otro eje del discurso es la reorganización interna de CANACAR, donde Ramos Melo propone fortalecer las delegaciones, robustecer los equipos técnicos y jurídicos regionales y reducir la distancia entre la dirigencia nacional y los transportistas regionales.
“La Cámara debe ser un espacio plural, con un consejo diverso, que trabaje con enfoque a resultados y con presencia en todo el territorio nacional”, sostuvo, en una autocrítica implícita al modelo de representación corporativa vigente.
Cuenta regresiva
Como parte de su estrategia, Ramos Melo renunció previamente al cargo de secretario general de CANACAR, que ocupaba desde el 5 de marzo de 2025.
La decisión fue notificada al presidente del organismo, Miguel Ángel Martínez Millán, y a la Comisión de Asuntos Electorales (que también preside Millán), invocando la Ley de Cámaras Empresariales para garantizar imparcialidad.
La Asamblea General Ordinaria se celebrará el 2 de marzo de 2026 en el World Trade Center Ciudad de México.
Solo podrán votar los afiliados activos que hayan cubierto sus cuotas a más tardar el 23 de enero de 2026; con ello, CANACAR entra en una fase decisiva que definirá cómo enfrentará, entre 2026 y 2027, los retos estructurales del autotransporte de carga en México.
Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn


