Ante los retos demográficos y el alza en precios, hablar de alimentación en México no es solo referirse a la producción. Se trata ahora de un sistema complejo donde convergen logística, infraestructura, tecnología y capacidad operativa.

Un sistema que, bien ejecutado, tiene el potencial de asegurar que millones de personas reciban alimentos todos los días en condiciones adecuadas.

De acuerdo con la FAO, en México se desperdicia el 28 por ciento de los alimentos producidos, algo así como 105 kilogramos por persona al año, sin duda un duro contraste frente a la inseguridad alimentaria que persiste todavía en grandes segmentos de la población.

Un tema que preocupa es el alza en los precios de alimentos que solo en los últimos doce meses ha implicado una subida de más de 20 por ciento, a decir del INEGI.

Más que datos aislados, son indicadores de todo el valor que puede recuperarse cuando la cadena funciona con eficiencia, ya que detrás de cada punto de mejora hay una constante: una operación eficiente.

Garantizar alimentos en tiempo, en forma y bajo estándares de calidad, higiene y seguridad significa integrar los distintos eslabones de la cadena para que funcionen de manera continua.

En ese terreno, la escala y la experiencia hacen la diferencia y empresas como Corporativo Kosmos, encabezado por Jack Landsmanas, han desarrollado modelos que integran producción, abastecimiento y servicio bajo una misma estructura operativa.

A través de marcas como La Cosmopolitana, el grupo ha consolidado una plataforma capaz de operar en entornos de alta exigencia, lo que implica transformar complejidad en consistencia.

En el caso de Kosmos, hablamos de la preparación y distribución diaria de más de un millón de comidas que, más allá de su volumen, es una muestra de capacidad logística, control de calidad y cumplimiento en tiempo y forma.

En este contexto, conceptos como certificaciones nacionales e internacionales, higiene y trazabilidad dejan de ser diferenciadores y se convierten en condiciones básicas para asegurar que el sistema funcione, donde la alimentación, además de un reto, se convierte en una oportunidad de eficiencia.

 

La ruta del dinero

En plena época de estiaje y a casi tres meses de iniciado el año, los recursos correspondientes al Programa de Devolución de Derechos (PRODDER) del ejercicio fiscal 2025 no han sido dispersados a la mayoría de los organismos operadores de agua del país, lo que está ocasionando en varias ciudades una creciente presión financiera y operativa en el sector hídrico nacional.

Como sabe, el PRODDER es operado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que lleva Efraín Morales López, y es un mecanismo que permite a los organismos operadores recuperar parte de los derechos que pagan por el uso de aguas nacionales, recursos que deben reinvertirse para mejorar la eficiencia física y comercial de los sistemas, así como para rehabilitar y ampliar infraestructura.

La denuncia de la falta de dispersión de recursos la hizo Patricia Hernández Martínez, directora de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ENEAS), al señalar que “la falta de estos recursos no es un tema administrativo, ya tiene efectos visibles al detener obras que ponen en riesgo la continuidad y calidad de los servicios de suministro de agua para millones de mexicanos”.

 

Por Rogelio Varela / Síguenos en FacebookX y LinkedIn

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