En su oficina dentro de un edificio tradicional de la colonia Roma, entre un estudio de grabación y un despacho que funciona como centro de operaciones, Francisco Javier Lagunes Toledo nos recibe con tono directo y una definición poco habitual en el mundo empresarial: “soy un empresario socialista”.
Recién electo presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), explica su agenda de trabajo, que combina expansión de mercados, reorganización institucional y presión por infraestructura logística, en momentos en que el comercio exterior es sostén de buena parte de la economía ante su desaceleración.
La conversación ocurre con ritmo técnico, pero también con énfasis en ejecución.
Lagunes Toledo asumió hace unos días el liderazgo de una organización con 83 años de historia, fundada en la década de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, y que hoy agrupa a 5,000 socios: 2,000 importadores, 2,200 exportadores y 1,000 prestadores de servicios.
Sin embargo, el dato que repite con insistencia es que hay alrededor de 87,000 empresas exportadoras en México, de las cuales apenas entre 10,000 y 15,000 participan activamente en organizaciones empresariales, como asociaciones y cámaras.
Ese diferencial marca el eje de su gestión, cuando establece como meta: “Tenemos que hablarle a todo ese ecosistema, no solamente a los agremiados”.
Ecosistema, prioridad estratégica
El diagnóstico del dirigente parte de una transformación estructural, ya que el comercio exterior mexicano dejó de ser un espacio dominado por las grandes corporaciones para abrirse a empresas de todos los tamaños.
Lagunes lo describe como una “socialización del comercio exterior”, donde el reto ya no es solo exportar más, sino ampliar la base exportadora.
Bajo esa lógica, su plan de trabajo se organiza en tres vertientes:
La primera es la expansión de la oferta exportable hacia empresas de menor tamaño, mediante metodologías propias desarrolladas dentro de la ANIERM.
La segunda es la integración de un ecosistema logístico y comercial, cuyo objetivo es articular una sola voz sectorial; y la tercera es impulsar una logística competitiva, apoyada en infraestructura existente, aunque imperfecta, reconoce.
La propuesta incluye trabajar fuerte sobre un punto decisivo: la capacidad de las empresas para construir productos exportables diferenciados por mercado.
“Un mismo producto, si lo hago oferta exportable para Japón, va a ser diferente a la misma oferta para los Estados Unidos”, explica.
El énfasis está en atributos específicos, desde normativas, clasificación arancelaria, logística, condiciones de entrega y cumplimiento técnico.
En ese contexto, la ANIERM busca reforzar su posicionamiento como una organización técnica.
“Somos una sección técnica; aquí están los expertos que pueden transmitir su experiencia”, asegura, mientras comenta que este año ampliará el abanico de capacitación.
Dependencia comercial persistente
El segundo vértice de análisis es la concentración geográfica del comercio mexicano.
Actualmente, cerca del 85% de las exportaciones se dirigen a los Estados Unidos, mientras que el 15% restante se distribuye en el resto del mundo.
Para el líder empresarial, esta asimetría no es un problema en sí mismo, pero sí una oportunidad desaprovechada.
México cuenta con una red amplia de tratados comerciales con Europa, Asia y América Latina, muchos de los cuales no se utilizan plenamente, aun cuando fueron firmados desde el sexenio del presidente Miguel de la Madrid, es decir, una época pre T-MEC.
La estrategia, según explica, consiste en mantener la fortaleza del mercado norteamericano, pero abrir nuevas rutas comerciales, especialmente para empresas en proceso de internacionalización.
Centroamérica aparece, de acuerdo con sus proyecciones, como un punto de entrada natural.
“Es un mercado amigable, con el mismo idioma, cercanía geográfica y sin animosidad entre poblaciones”, señala.
En su experiencia, desarrollada desde mediados de los noventa, identifica esa región como un espacio viable para las exportaciones mexicanas.
El objetivo de fondo es reducir la dependencia sin desarticular la integración con América del Norte, particularmente bajo el marco del T-MEC, cuya vigencia, considera, se mantendrá tras la revisión actualmente en marcha.
“Lo importante es ser útil para la cadena de valor y generar dinero. Si pasa eso, la naturaleza del comercio te vuelve a poner en tu lugar”, resume.

Infraestructura y cuellos logísticos
El tercer componente de su agenda está centrado en la logística, donde Lagunes Toledo identifica avances en puertos y aduanas, pero insiste en la necesidad de avanzar en el desarrollo de herramientas tecnológicas, capacitación y mayor coordinación entre actores.
Luego afirmó que el Corredor Interoceánico, junto con iniciativas complementarias como el Tren Maya y las líneas ferroviarias del sureste, son infraestructuras que deben aprovecharse, aun cuando se trata de obras perfectibles.
A pesar de críticas y limitaciones, su postura es pragmática al advertir que “antes no estaban y hoy sí están”.
La viabilidad, sostiene, depende de su uso progresivo y de la capacidad del mercado para activar estas rutas.
Y explica: en el contexto internacional, cuando existen disrupciones en el Canal de Panamá y tensiones en rutas del Medio Oriente, México tiene la posibilidad de posicionarse como un puente logístico entre Asia, Europa y América del Norte.
La estrategia debería incluir una fuerte promoción del Corredor para atraer a las grandes líneas de embarcaciones, redistribuir carga en naves más pequeñas y desarrollar esquemas de cabotaje.
“Enfocarnos en el cómo sí, ahora es el tiempo”, insiste.
Redes, capacitación y comunicación
Del mismo modo, la ANIERM busca fortalecer su infraestructura institucional.
Entre los proyectos en marcha, destacan la construcción de un nuevo espacio dentro del edificio sede en la colonia Roma, concebido como un “salón del ecosistema” para fomentar interacción y networking entre empresas.
También prevé instrumentar una estrategia de contenidos, con la creación de canales de difusión en plataformas digitales, orientados a compartir conocimiento técnico.
Y es que, en ese aspecto, el diagnóstico continúa siendo claro: “la información especializada sigue concentrada en pocos actores”.
En materia de formación, la Asociación cuenta con ocho programas de diplomado con certificación de competencias laborales, impartidos en línea, pero ahora la meta es ampliar la frecuencia de estos programas y elevar su nivel académico.
La apuesta es que el ecosistema tome decisiones basadas en conocimiento. “Que el ecosistema decida con base en el conocimiento”, precisa.
Competencia global y modelo chino
Otro frente de análisis es la competencia internacional, particularmente con China.
En este sentido, el dirigente de los importadores y exportadores describe una estrategia estructurada que inicia con la creación de redes de distribución locales antes de la llegada masiva de productos.
“Primero generan las líneas de distribución y luego bombardean con sus productos”, explica.
El modelo incluye el control de toda la cadena comercial, desde subdistribuidores hasta puntos de venta, lo que ha permitido una expansión sostenida en mercados como América Latina.
A pesar de tensiones comerciales globales, considera que el crecimiento de China continuará, impulsado por su capacidad industrial.
Frente a ello, la respuesta mexicana no debería ser proteccionista, sino estratégica; es decir, fortalecer la posición del país en las cadenas de suministro y aprovechar su cercanía con el mercado estadounidense, el mayor consumidor global.
Trayectoria y enfoque gremial
La llegada de Francisco Javier Lagunes Toledo a la presidencia de la ANIERM no responde a una trayectoria lineal.
Ingeniero en computación, inició en la industria manufacturera, desarrolló empresas de software, participó en consultoría y transferencia tecnológica, y desde mediados de los años noventa se ha especializado en comercio exterior.
Su experiencia incluye el desarrollo de metodologías para exportación y la construcción de redes de distribución en Centroamérica y Norteamérica. En el ámbito gremial, ha participado en organismos como Canacintra y Canaco, además de más de una década dentro de la ANIERM.
El cambio, dice, ha sido conceptual.
“Dejas de pensar en ti, tienes que pensar en nosotros”. La transición de empresario a líder gremial implica, en su visión, una responsabilidad colectiva.
No buscaba la Presidencia, asegura, pero al asumirla define un compromiso total.
“Cuando dije que sí, está todo mi interés, toda mi fuerza, todo mi espíritu en cumplir lo mejor para la sociedad y para la organización”.
En un entorno marcado por tensiones comerciales, ajustes logísticos y oportunidades de relocalización industrial, su gestión se medirá por la capacidad de convertir esa visión en resultados tangibles; el margen es amplio: desde incorporar decenas de miles de empresas al ecosistema exportador hasta reposicionar a México como nodo logístico global.
El punto de partida, según plantea, no es ideológico sino operativo.
Pero su autodefinición inicial —empresario socialista— introduce una tensión que atraviesa toda la conversación; es decir, ampliar el acceso al comercio exterior sin perder competitividad.
En esa ecuación se jugará el alcance de su presidencia.
Por Gabriel Rodríguez / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



