La nueva fuerza sindical que asoma en los muelles de Veracruz

En el Puerto de Veracruz, el poder no solo se mide en votos, concesiones o toneladas de carga. También se mide en muelles, turnos, cuadrillas y sindicatos.

Por eso no debería pasar inadvertida la flamante creación de la Federación Auténtica de Trabajadores Portuarios de la República Mexicana (FATPORMEX), presentada con bombo y platillo el 17 de junio de 2026 en el puerto de Veracruz, como la primera federación portuaria nacional con registro federal.

La organización nace con alrededor de ocho sindicatos avecindados en el puerto de Veracruz, bajo el respaldo de la Confederación Auténtica de Trabajadores de la República Mexicana (CATRM), encabezada por María de Jesús Rodríguez Vázquez.

En tanto, como máximo líder de FATPORMEX, fue elegido Luis Fernando Fernández Mora, por un periodo de seis años.

El dato no es menor.

La nueva federación surge en un estado donde el sindicalismo portuario tiene memoria larga y temperamento propio, donde a 30 años de los hechos se sigue hablando de la requisa del puerto como si fuera hace poco.

Así que, por lo que se ve y se siente (ahora sí que para estar ad hoc), Veracruz no olvida que, antes del modelo de concesiones, los sindicatos no solo representaban trabajadores, tenían la operación del puerto, eso sí de una forma muy regularcita o casi ineficiente, pero era de ellos.

Eran parte del mando real de los muelles.

Hoy, bajo el lenguaje de la legalidad y el diálogo, FATPORMEX dice buscar mejores salarios, prestaciones, relaciones laborales más equilibradas con las empresas, estacionamiento para trabajadores y sanitarios dentro de la zona de ASIPONA.

También afirma que no nace para confrontar a autoridades, empresas u otras organizaciones sindicales.

Pero en política laboral, las formas también hablan.

Agrupar ocho sindicatos bajo una misma estructura no es únicamente un trámite, ahora sí que se ve y se siente y, de hecho, es la construcción de un músculo.

Así que en el sector marítimo-portuario, donde una hora detenida puede alterar operaciones, agendas de buques, carga terrestre, patios y terminales, el músculo sindical adquiere otro significado.

La propia dirigencia ha dicho que buscarán sumar organizaciones de otros puertos del país. Es decir, “el cuatro veces heroico” no sería el destino final, sino el punto de arranque.

Ahí está la tensión.

Si FATPORMEX se convierte en un interlocutor moderno, puede ordenar demandas históricas de los trabajadores portuarios; empero, si revive la vieja lógica de presión sindical, puede convertirse en un factor incómodo para terminales, concesionarios, navieras, operadores y autoridades.

Veracruz ya conoce esa historia.

Históricamente, los muelles han sido durante décadas territorio económico, pero también territorio político.

Por ello, la aparición de una federación nacional de trabajadores portuarios no debe leerse como una simple nota gremial, sino como una señal de reacomodo, más aún en tiempos del cuatroteísmo.

Y cuando el poder empieza a reagruparse entre grúas, patios, sindicatos y ASIPONA, la industria marítimo-portuaria haría bien en mirar con atención.

Porque en Veracruz, los conflictos rara vez nacen gritando.

Primero se organizan.

 

Por Gabriel Rodríguez / Opinión

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