Alza de tractocamiones modifica inversiones en autotransporte: TIP México

El encarecimiento de los tractocamiones y remolques está redefiniendo las decisiones de inversión del autotransporte mexicano, al impulsar un mayor uso del arrendamiento para renovar flotas sin comprometer liquidez, afirmó Alonso González, gerente comercial de Remolques de TIP México.

Durante las últimas dos décadas, el precio de los equipos de transporte ha ido más allá de duplicarse, como resultado de la incorporación de telemetría, sistemas de rastreo, mejoras aerodinámicas y nuevas motorizaciones, incluidas las eléctricas.

Por ello, el incremento en el costo de los activos está llevando a empresas de todos los tamaños a privilegiar esquemas que les permitan preservar capital para invertir en infraestructura, tecnología y crecimiento, sin detener la modernización de sus flotas.

En entrevista con Info-Transportes, González explicó que el arrendamiento dejó de ser una alternativa para adquirir unidades y evolucionó hacia una herramienta de administración financiera que permite responder con mayor flexibilidad a un entorno marcado por mayores costos de inversión y una competencia cada vez más intensa.

"La inversión en infraestructura para electromovilidad puede coexistir con el arrendamiento de las unidades, lo que ayuda a mantener un mejor equilibrio financiero", señaló.

Nueva visión empresarial

El cambio también refleja una transformación en la cultura empresarial del sector, a medida que un número creciente de compañías familiares son encabezadas por una segunda y tercera generación de empresarios que privilegia indicadores financieros, productividad y retorno sobre la inversión por encima de la propiedad de los activos.

Durante décadas, la fortaleza de una empresa transportista se midió por el número de unidades que poseía, pero hoy las decisiones de inversión responden cada vez más al flujo de efectivo, el costo del capital y el retorno esperado, privilegiando la disponibilidad de recursos para invertir en tecnología, infraestructura o crecimiento del negocio.

Esta evolución también responde a un entorno donde los ciclos tecnológicos son más cortos y las inversiones requieren mayor flexibilidad.

Para muchas empresas, inmovilizar recursos en activos que rápidamente incorporan nuevas tecnologías representa un costo de oportunidad cada vez más elevado.

La presión competitiva acelera esa transformación, mientras el incremento en los costos operativos y la necesidad de ofrecer tarifas competitivas obligan a las empresas a mejorar su eficiencia de manera permanente.

"La eficiencia ya no es opcional. Si una empresa no incorpora tecnología y mejora su operación, pierde competitividad", afirmó.

Esa lógica financiera también comienza a reflejarse en la incorporación de vehículos eléctricos mediante esquemas de arrendamiento.

De acuerdo con cifras de TIP México, estas unidades representan actualmente 3.2% de las adquisiciones realizadas bajo este modelo, participación que aumentó 67% respecto al año anterior.

Electromovilidad cambia estrategia

Además de reducir los desembolsos iniciales, el arrendamiento disminuye la incertidumbre asociada con el valor residual de los vehículos eléctricos y la vida útil de las baterías, dos factores que todavía pesan en las decisiones de inversión mientras la tecnología continúa evolucionando.

Esto permite a las empresas incorporar nuevas tecnologías sin asumir por completo el riesgo financiero derivado de su rápida depreciación o de los cambios que aún experimenta el mercado.

No obstante, la transición hacia el transporte pesado eléctrico enfrenta obstáculos importantes. México mantiene rezagos en infraestructura de recarga, disponibilidad de energía eléctrica y desarrollo de paradores especializados, condiciones indispensables para acelerar la adopción de estas unidades.

"El país sigue adaptándose a una tendencia tecnológica impulsada principalmente por otros mercados. Todavía falta desarrollar infraestructura y adecuar la regulación a las condiciones nacionales", indicó González.

El directivo anticipó que durante 2027 el autotransporte continuará operando bajo un entorno de alta competencia y presión sobre las tarifas.

En ese escenario, consideró que la rentabilidad dependerá cada vez más de la disciplina financiera, el control de costos y una asignación más eficiente del capital que del simple crecimiento de las flotas.

 

Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn

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