Los disturbios causados por el Cártel Jalisco Nueva Generación, tras el abatimiento del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no cerraron físicamente el puerto de Manzanillo, pero sí congelaron parcialmente sus actividades económicas esenciales, sin que este lunes se registrara ningún despacho de carga.
La Aduana suspendió operaciones y con ello se detuvo por completo el despacho hacia carretera, ferrocarril y otros modos de transporte, desde el principal nodo comercial del Pacífico mexicano que operó intramuros y, en los hechos, sin salida.
Los buques continuaron maniobras y las grúas siguieron moviendo contenedores y carga en las distintas terminales, pero la interrupción administrativa convirtió la actividad portuaria en almacenamiento temporal, porque las mercancías quedaron dentro del recinto, mientras transportistas y agentes aduanales esperaban viajes programados.
El cierre ocurrió tras una jornada dominical marcada por bloqueos carreteros, incendios de camiones en la región y por todo el país, luego de la detención y abatimiento del delincuente más buscado por EE.UU.
Aunque no se reportaron daños en infraestructura portuaria, la combinación de tensión regional y ausencia de despacho aduanero declarada por el SAT mantuvo las actividades a medio motor este lunes.
Las actividades también se suspendieron luego de una circular publicada por la ASIPONA Manzanillo, que declaró un cierre parcial del recinto y llevó a múltiples operadores a limitar actividades de forma preventiva ante el riesgo de nuevas reacciones del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Hasta el cierre de esta edición no existía confirmación oficial de la ASIPONA (empresa estatal que administra el puerto) sobre la reapertura de actividades para el martes.
Actores del sector consideran que podría anunciarse una normalización parcial si las condiciones de seguridad lo permiten.
Empresas activan protocolos
Las decisiones corporativas evidenciaron el impacto real mediante la emisión de múltiples comunicados a clientes que notificaron desde la primera hora del lunes la suspensión de operaciones.
El mayor operador portuario del país, SSA Marine México, informó la suspensión temporal de operaciones en sus terminales TEC I y OCUPA, condicionando cualquier reactivación a la evolución del entorno.
El maniobrista de carga general TAP Terminal anunció la detención de actividades dentro de su recinto fiscalizado.
Western Group Container Services comunicó la suspensión total de operaciones durante la jornada.
En contraste, Hutchison Ports TIMSA notificó una reanudación escalonada bajo controles reforzados, mientras Grupo Hazesa anunció retorno a actividades con protocolos de seguridad.
Contecon Manzanillo, la TEC 2 de contenedores, confirmó que la operación de buques continuaba, aunque reconoció afectaciones derivadas del cierre aduanero.
La diversidad de respuestas no fue contradictoria; reflejó distintos niveles de exposición operativa y distintas evaluaciones internas de riesgo.
El patrón común, dado el cierre de la Aduana en el puerto, derivó en un cierre preventivo de las terminales y una actividad interna, pero sin completar la cadena de valor.
Costos logísticos inmediatos
Manzanillo es un eje operativo y logístico para manufactura, comercio minorista, graneles, acero, agrícolas y minerales, y agroindustria.
La interrupción, incluso de un día, altera flujos hacia el Bajío y el centro del país, con un efecto multiplicador que alcanza a transportistas, agentes aduanales y operadores ferroviarios que hoy no tuvieron carga que mover.
El cierre también alcanzó a la Aduana del SAT en el vecino puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, un estado costero del Pacífico que ha sido región controlada por el CJNG, ampliando la fricción regional.
Aunque no se anunció un paro general en ese puerto administrado por otra paraestatal, Asipona, la suspensión administrativa ralentizó los procesos y redujo alternativas inmediatas, aunque el puerto evitó dar información pública.
Por Edna Herrera / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



