IPM-TIL espolea su integración al Puerto de Altamira

A casi un año de que el operador portuario europeo Terminal Investment Limited (TiL), subsidiaria de Mediterranean Shipping Company (MSC), concretó la compra de Infraestructura Portuaria Mexicana (IPM), una terminal de carga general y contenedores en el Puerto de Altamira, el nuevo concesionario realiza una integración y reposicionamiento estratégico del recinto y sus muelles.

La transacción, cerrada en julio de 2025, marcó la entrada formal de TiL al mercado portuario mexicano mediante la adquisición del 100% de IPM a Promotora y Operadora de Infraestructura (Pinfra), de la familia Peñalosa, dedicada a los triturados basálticos y asfaltos.

Desde entonces, la prioridad ha sido alinear la operación local con los estándares globales del grupo, que gestiona más de 40 terminales en distintos países.

En la etapa de posventa, TiL ha enfocado esfuerzos en tres frentes: continuidad en las operaciones, modernización de la infraestructura y fortalecimiento comercial, de acuerdo con información del puerto.

En términos operativos, la transición se ha venido realizando sin interrupciones relevantes en los servicios a líneas navieras y a clientes industriales, preservando contratos y flujos logísticos en el norte del Golfo de México.

En infraestructura, la terminal se ha beneficiado del impulso más amplio dentro del Puerto de Altamira, que fue recientemente catalogado por el Gobierno como infraestructura estratégica; de hecho, como siempre han sido los puertos en general.

En ese contexto, se han puesto en marcha proyectos como la habilitación del Muelle 5 y la incorporación de nuevas grúas tipo RTG, que incrementan la capacidad de manejo de contenedores y reducen tiempos de operación en patio.

En el plano comercial, la integración a la red global de MSC y TiL ha fortalecido la conectividad marítima del puerto Altamira, cuyo hinterland o área de influencia está enfocado al norte de México.

También se han abierto nuevos servicios y mayores frecuencias hacia Sudamérica que forman parte de la estrategia para posicionar a la terminal como un punto competitivo en el tránsito de las rutas del Atlántico, por ejemplo, desde Europa y el Mediterráneo.

Aunque no se han publicado aún cifras desagregadas de tráfico por terminal bajo la nueva administración, los actores económicos del sector anticipan que la escala internacional del grupo se traduzca en mayores volúmenes en los próximos ciclos.

La adquisición de IPM por TiL no solo representa una desinversión relevante para Pinfra, sino también un punto de transición para Altamira hacia operadores mundiales, en un mercado anteriormente dominado por nacionales.

Con el respaldo financiero global y los servicios de una naviera integrada, la terminal está entrando en una etapa donde una mayor competitividad, expansión y equipamiento son determinantes para atraer mayores volúmenes de carga pese a la desaceleración ya crónica de la economía mexicana.

 

Por Gabriel Rodríguez / Opinión

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