El levantamiento de las restricciones estadounidenses a los aeropuertos y aerolíneas mexicanas despejó las posibilidades de expansión, pero dejó pendientes los costos financieros y de operación en la reorganización aeroportuaria emprendida durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
El balance incluye la deuda por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en Texcoco, los cuestionamientos sobre el equilibrio operativo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la necesidad de obtener permisos y horarios antes de convertir el acuerdo bilateral en nuevos vuelos.
El Departamento de Transporte de EE.UU. (DOT, siglas en inglés) revocó en días pasados las restricciones que impedían ampliar operaciones desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y desde el AIFA.
Según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el resultado del diálogo bilateral fue reforzado mediante un memorándum de consultas firmado en mayo de 2026.
Pero analistas del sector atribuyeron el entendimiento entre ambos países a una negociación más flexible de la actual administración de Claudia Sheinbaum y contrastaron ese enfoque con la desastrosa política aeronáutica de López Obrador.
La disputa incluyó cuestionamientos de EE.UU. a la reducción de franjas horarias en el AICM y al traslado obligatorio de operaciones de carga al AIFA, mientras Washington reprochó que esas decisiones incumplían el acuerdo bilateral de transporte aéreo y afectaban a sus compañías.
Los especialistas señalaron que la cancelación del NAICM, cuando registraba aproximadamente una tercera parte de avance, dejó obligaciones por los bonos emitidos mediante el Fideicomiso MEXCAT.
De hecho, los pagos de intereses y el servicio de esa deuda se extienden hasta 2047.
También sostuvieron que el AIFA continúa sin alcanzar el punto de equilibrio en operaciones aéreas, a cuatro años y siete meses de su inauguración.
Además, el acuerdo aéreo con EE.UU. no modifica las obligaciones derivadas de la cancelación del NAICM en Texcoco ni garantiza que las nuevas operaciones resuelvan la situación financiera del AIFA.
Nuevas rutas, pendientes de permisos
Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, anticipó un primer paquete de rutas hacia Estados Unidos para principios de 2027 y posibles incorporaciones a mediados de ese año.
La compañía deberá obtener autorizaciones y franjas horarias antes de iniciar los servicios. Conesa no detalló destinos ni frecuencias en la información disponible.
Volaris y Viva también recibieron favorablemente la medida, pero no han anunciado sus proyectos de expansión, en tanto que el efecto comercial del entendimiento dependerá de cuántas rutas se autoricen, cuándo comiencen a operar y qué capacidad adicional ofrezcan las aerolíneas.
Por Edna Herrera / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



