AMANAC en la mesa delas decisiones: dos años de Fernando Con y Ledezma

Fernando Con y Ledezma cumple un ciclo de dos años al frente de la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (AMANAC), con una agenda de tiempo completo enfocada a redefinir el papel del agenciamiento marítimo en la cadena logística y posicionar a la organización en una narrativa estratégica del comercio exterior.

Desde su oficina al sur de la Ciudad de México —un despacho lleno de simbología marítima con vista al verde periférico Sur— el dirigente empresarial nos recibe con una idea clara: dejar constancia de los derroteros que marcaron su gestión y el punto en el que entrega la estafeta.

El tono de la conversación es directo. Con y Ledezma habla con entusiasmo, pero también con sentido de cierre.

Reconoce que tuvo la posibilidad de extender su mandato por un periodo adicional de dos años, pero optó por no hacerlo.

“Tuve todo el compromiso y lo asumí con valor y de tiempo completo”, afirma, al tiempo que explica su decisión en razón de una nueva perspectiva personal y familiar, tras más de cinco décadas en el sector.

El balance que presenta combina resultados tangibles con proyectos en proceso.

La estructura de su gestión se apoyó en tres objetivos estratégicos, dice:

Institucionalidad, funcionalidad y vinculación. Sobre esa base, impulsó una agenda para profesionalizar al sector, fortalecer la interlocución con autoridades y redefinir la operación interna de la asociación.

El elemento más visible de ese esfuerzo es la creación de un instituto de formación académica especializado en comercio exterior y logística, una iniciativa que, al cierre de su administración, se encuentra en la antesala de su implementación.

Formación para la industria

El proyecto educativo es uno de los ejes centrales de su liderazgo.

Concebido como respuesta a la escasez de talento especializado, el instituto buscará formar perfiles operativos, logísticos y administrativos con conocimiento específico del sector marítimo y portuario.

“Lo que requerimos hoy en día es el permiso que nos avale para poder abrir las puertas”, explica, al referirse al proceso en curso ante la Secretaría de Educación Pública.

La autorización permitiría iniciar una serie de programas enfocados en operación de buques, manejo de contenedores, logística ferroviaria y terrestre, así como administración con enfoque sectorial.

El alcance del proyecto rebasa el mercado local.

Pero la intención es escalar el modelo a nivel regional, con cursos en línea en español dirigidos a comunidades marítimas y portuarias de Latinoamérica.

“Esto lo tenemos que llevar a nivel latinoamericano”, sostiene, apoyado en la red de relaciones que la Asociación mantiene con organismos homólogos como es la CIANAM.

La propuesta apunta a crear una base de talento previamente evaluado y listo para integrarse a empresas del sector.

“Mano de obra calificada de alto nivel”, resume.

Vinculación como estrategia

El segundo objetivo de su gestión, la vinculación, se convirtió en una herramienta para ampliar la presencia y fortalecer el liderazgo de AMANAC, más allá de su base de afiliados.

De hecho, cuenta con elementos sólidos: la Asociación agrupa a casi un centenar de empresas y agentes consignatarios, que en conjunto representan más del 90% del agenciamiento marítimo en México, es decir, del comercio que transita por los puertos.

Para ganar presencia y fortalecer el enfoque, la estrategia comenzó al interior, con reportes trimestrales dirigidos a los asociados.

Sin embargo, el objetivo principal fue fortalecer la relación con otros actores del comercio exterior y organismos empresariales de alto nivel.

En ese sentido, haber ingresado al Consejo Directivo de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) marcó un punto de inflexión a nivel sobresaliente y estratégico.

La invitación permitió posicionar a la organización en espacios donde se discuten decisiones relevantes para la economía nacional.

“Eso me dio la posibilidad de posicionar a la Asociación en una esfera en donde se toman decisiones del país”, señala.

Y argumenta: a partir de ahí, se consolidaron vínculos con organizaciones de ferrocarriles, agentes aduanales, transportistas, del comercio exterior y con otros actores de gran relevancia para las actividades marítimas y portuarias.

El enfoque fue atender problemas estructurales que impactan a toda la cadena logística, particularmente aquellos que generan sobrecostos.

“Al final, el que importa o el que exporta es quien paga”, puntualiza.

Funcionalidad y gobierno interno

El tercer componente de la gestión se centró en la funcionalidad de la organización, con énfasis en la definición de las funciones entre el Consejo y la Dirección Ejecutiva.

Con y Ledezma destaca, en este sentido, la importancia de contar con un Consejo activo y diverso.

El reto fue integrar distintas visiones en una estrategia coherente.

“Amalgamar todas esas visiones en un concepto único de gestión”, describe.

Para el líder marítimo, la pluralidad permite ampliar las soluciones frente a problemas complejos en materia portuaria y logística.

Sin embargo, reconoce límites y explica:

Casos como contenedores en abandono o revisiones aduaneras prolongadas dependen de decisiones externas. Y es ahí donde la gestión se centra: en mantener canales abiertos de diálogo con las autoridades.

Buena relación con gobierno

La interlocución fue de excelente nivel con el gobierno federal, en lo particular con la Secretaría de Marina, Aduanas y la Secretaría de Economía.

En todos los casos, la Asociación participó en comités y mesas de trabajo vinculadas a logística, productividad y comercio exterior.

Por ello, don Fernando considera que el sector ha ganado espacio en el diálogo institucional.

No obstante, subraya un punto crítico, como es la velocidad de respuesta.

“Las inquietudes se reciben, pero la decisión es la que tarda”, apunta.

Este posicionamiento se complementa con una agenda tecnológica que incluye digitalización, automatización e incorporación de herramientas para mejorar procesos y reducir errores.

Transición y balance final

El cierre de su gestión coincide con una reflexión personal sobre el tiempo. Tras 52 años en el sector marítimo, optó por no extender su mandato, pese a la invitación del Consejo.

“Muchas veces es muy difícil decirle no a algo que quieres”, admite.

La decisión responde a la necesidad de equilibrar su vida personal y profesional.

El balance combina avances y pendientes.

Entre estos últimos, destaca la modernización de los estatutos, vigentes desde hace más de tres décadas, es decir, desde el nacimiento de la organización, por cierto, la de mayor representatividad del sector.

Aun con los pendientes, el diagnóstico general es positivo. La organización, sostiene, cuenta con bases sólidas y un alto nivel de compromiso interno.

Hacia una nueva etapa

El legado de su gestión se articuló en torno a una idea: integrar al sector marítimo en una lógica más amplia de enfoque hacia la cadena logística.

Para el dirigente empresarial, el agente naviero es “el eslabón inicial del comercio exterior”, con una función transversal.

Esa visión se traduce en una agenda enfocada en eficiencia, reducción de costos y competitividad. La continuidad dependerá de la siguiente administración y su capacidad para consolidar los proyectos en marcha.

Desde su despacho, el empresario cierra con una mezcla de claridad y perspectiva.

La estructura está planteada, los vínculos están construidos y los proyectos están encaminados.

El siguiente paso será convertirlos en resultados sostenibles en el tiempo.

 

Por Gabriel Rodríguez / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn

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